El título del artículo puede
parecer que me esté tomando a broma la seguridad de nuestros pequeños en el
transporte escolar, pero a lo largo del mismo se podrá apreciar que es todo lo
contrario. Es un tema muy importante al que millones de padres y madres están
aún a esperas a que alguien les dé una respuesta, y ésta sólo la puede dar la
administración.
Desde enero del 2005, como todos
sabemos, el uso de SRI es obligatorio en los vehículos particulares. Todos los
años existen campañas de concienciación de la necesidad de su uso. Para
aquellos que todavía no lo emplean, se ha endurecido incluso la ley, no sólo
multando y retirando puntos sino que incluso con la posibilidad de ser
denunciado por intento de homicidio en caso de accidente.
Me parece correcto, era necesario
y ha permitido que la gente descubra la necesidad real del empleo de los SRI.
Pero, ¿qué ocurre cuando les subimos a un autobús?, que van sueltos.
Son los mismos niños y niñas, por
las mismas carreteras, prácticamente a las mismas velocidades y con los mismos
riesgos, entonces ¿por qué tanto en nuestro coche y nada en los autobuses?
Según los estudios, cada día 7
millones de niños y niñas emplean el autobús como transporte habitual o
esporádico. Dos viajes diarios de una media de 45 minutos. Niños desde un año y
medio viajan en autobús. Desde las paradas los padres y las madres les dicen
adiós en muchas ocasiones siguiendo al autobús unos metros mientras con la mano
les siguen saludando. Y muchos, entre los que me incluyo, pensando que no pase
nada y esperando ansioso su llegada por la tarde.
Pero, ¿por qué no llevan también
SRI los autobuses?, lamentablemente la respuesta es por que no dejan, es una
“patata caliente” que nadie se atreve a coger.
Vamos a analizar un poco en más
detalle el asunto.
Lo primero es la butaca del
autobús.
Una butaca de autobús se homologa
en Europa según el reglamento R80.
El R80 marca que la velocidad que
debe resistir la butaca es de 30 km/h. Primer problema, los SRI según el
R44.04, se deben homologar a 50 km/h. Esa diferencia de velocidades hace que la
fuerza que ejerce un dummie (los muñecos de test de choque) de 35 kg a 50 km/h
sea de 780 kg en el impacto, literalmente, dobla el respaldo de la butaca. Es
decir, una butaca de autobús no soporta de primeras el impacto a la velocidad
que se obliga para homologar un SRI.
Es como si te obligaran a pasar
una grúa de 50 Tn por un puente que sólo soporta 30 Tn.
Primera conclusión, un SRI
diseñado para coche, NO SIRVE EN UN AUTOBÚS.
Los cinturones de autobús
Desde Octubre de 2007, todo
autobús de nueva matriculación debe incluir cinturones de seguridad, bien.
Pero, ¿qué tipo de cinturones?, la mayoría son de dos puntos (como los de los
aviones), excepto en aquellas butacas enfrentadas a pasillo, a escaleras y
primeras filas donde deberá ser de tres puntos. Bien, la mayoría entonces
cinturones de dos puntos, DONDE ES IMPOSIBLE FIJAR UN SRI.
Además, como un autobús puede
tener hasta 15 años para ser empleado como transporte escolar, y la media en
España es que los autobuses tengan 9 años, LA GRAN MAYORÍA NO LLEVA CINTURONES.
Por lo que imposible poner nada estándar y además no debían cumplir ni el R80,
resultado, respaldos de butacas que se abaten casi solas.
Por lo que tenemos la paradoja de
tener la mayoría de autobuses sin cinturones, los que tienen son de dos puntos
a los que no se puede añadir un SRI, y si tiene de tres puntos tampoco puedo
poner un SRI de coche por qué no soporta el impacto, por lo tanto, nada.
Las fijaciones al suelo
Bueno, imaginemos que ya hemos
conseguido tener unas butacas resistentes, que aguantan el impacto a 50 km/h
(en varios países ya es obligatorio, y por casualidad, ninguna empresa española
de butacas de autobús vende allí porque no pasan las pruebas), nos encontramos
con otro problema, las fijaciones de las butacas al suelo del autobús.
¿Aguantarán el impacto a 50 km/h?, la mayoría... no.
Otro problema para pasar una
homologación según el estándar del coche aplicado a un autobús.
La estandarización
Mientras que en el vehículo
particular existe una estandarización en el diseño de asientos y cinturones de
seguridad, en los autobuses no. Hasta hace poco sólo importaba altura, anchura
y diseño de las butacas.
Que ocurre con esto, que mientras
para homologar un SRI para coche se emplea una bancada estándar (suele ser de
hierro que simula un asiento de coche), en autobús no existe tal concepto, por
lo que se obliga a homologar con cada butaca de autobús que existe en el
mercado, y no sólo eso, sino que también con cada fijación de butacas al suelo,
pero aún hay más, con cada tipo de suelo que existe... imposible...
Imaginemos que existen 30 tipos
de butacas diferentes, y 10 fijaciones distintas, y 5 tipos de suelo...
mientras que en el coche sólo lo realizas con la bancada estándar, en el
autobús, para poder homologar de forma universal, se deberían realizar 30x10x5
homologaciones diferentes, literalmente imposible.
El diseño de las butacas
Otro enorme problema a la hora de
homologar un SRI para autobuses, su diseño.
Las butacas de autobús, y los
autobuses en general, están diseñados para adultos, no para pequeños. Esto que
puede parecer una tontería, complica enormemente el proceso de homologación que
lo hace de nuevo, literalmente imposible.
Tratemos de recordar que vemos
cuando viajamos en un autobús de la butaca que tenemos justo enfrente,
empecemos por arriba. Normalmente tiene un reposa cabezas, si bajamos vemos que
los más nuevos tienen una mesita plegable, un gancho para colgar una bolsa, un
asa y algunos incluso aún hasta un cenicero que suele ser de aluminio.
Imagines ahora que hay un frenazo
brusco, la cabeza de un adulto impacta contra el reposa cabezas de la butaca de
enfrente (en la homologación R80 está permitido que esto ocurra, ya que se
asume que el reposa cabezas es blando), pero ¿contra qué impacta la cabeza de
un menor?, contra el asa, la bandeja, el gancho, el cenicero... y esto ocurre
tanto en butacas sin cinturones como en butacas con cinturones de dos puntos.
De nuevo, prácticamente imposible pasar las pruebas R44-04 estándar de un
coche.
El uso del autobús
En España, el autobús diario tiene muchos
usos, más bien usuarios. A primera hora puede llevar trabajadores, luego niños
al colegio, luego a unos ancianos... y por la tarde se repita la operativa.
Si los autobuses estuvieran
preparados para poder llevar un SRI homologado, ¿os imagináis andar poniendo y
quitando 54 SRI 4 veces al día?, imposible. Otra razón más por la que el SRI
estándar del coche NO VALE PARA UN AUTOBÚS, hace obligatorio tratarlo a parte,
no emplear la misma reglamentación que en el coche.
¿sabíais que llevar a un menor en
moto (ahora es legal siempre que sea la madre o el padre el que lo lleve)
además del casco obligatorio debería llevar un SRI homologado según el R44.04?,
¿os imagináis el SRI de vuestro coche puesto en una moto? Imposible ¿verdad?,
pues aunque parezca increíble, algo parecido pasa en el autobús.
Las estadísticas
Los defensores de que no es
necesario instalar medidas de seguridad infantil en los autobuses se suelen
basar en los datos de mortalidad bajos que hay en los mismos. A esto suelo
responder que según ese criterio, si todos viajáramos en un Fórmula 1 no habría
muertos en la carretera, ya que según las estadísticas, muere un conductor de
F1 cada 10 años.
Normalmente las estadísticas de
tráfico se basan en la mortalidad, no en la accidentabilidad. Recientemente en
EEUU han realizado un estudio basándose en este último aspecto, y realmente se
han dado una desagradable sorpresa. La cantidad de menores que por un accidente
(frenazo, pequeño golpe) han tenido que acudir a un hospital ha sido tres veces
mayor del peor dato con el que trabajaban. Antes he explicado contra que choca
un menor (mesilla, gancho, asa, cenicero...), el informe es dramático, globos
oculares reventados, mandíbulas desencajadas, brechas, hombros, clavículas....
por un frenazo no habrá muerto (no aparece en las estadísticas), pero por una
tontería ha podido perder un ojo para toda la vida o quedar con secuelas irreversibles.
Si, es necesario que viajen
seguros.
La demanda, la necesidad y la
desesperación
La conciencia del empleo de SRI
en los vehículos particulares ya está conseguida, no sólo entre padres y
madres, sino también en los más pequeños. Suele ocurrir ya normalmente, que
ellos mismos nos recriminen si no se les ha atado bien el cinturón o el arnés.
Ante esta concienciación y
sensibilidad, muchos padres y madres
optan y exigen que a sus hijos no se les lleve sueltos. Ante esto, he visto
cosas increíbles, como el empleo del arnés que a modo de marioneta se emplea
cuando empiezan a dar los primeros pasos, emplear flejes de carga a modo de
cinturón, o como vi el pasado día en una gran compañía que empieza por A y
termina por A, un SRI de grupo uno con un niño de no más de un año y medio
ATADO CON CUERDAS.
Esto es por la desesperación,
cualquier cosa antes que llevarles sueltos. Lo entiendo (como padre), pero el
riesgo de emplear sistemas no preparados para ello puede ser peor que no llevar
nada.
La ley
La ley al respecto empieza muy
dura, con obligación del uso de seguridad infantil en todos los autobuses, sin
ningún tipo de duda y con castigos severos en caso de no cumplirlos. Es un
obligo, obligo, obligo..
Pero al final llegan los dependes
que hacen que todo lo anterior no sirva para nada. Depende si tiene cinturones,
sino los tuviera ya no es obligatorio. Depende si tiene cinturones de dos
puntos, si los tiene, como no se puede instalar un SRI homologado, ya no es
obligatorio. Depende si tiene cinturones de tres puntos, sino es un SRI
homologado por el R44.04 con carácter universal... ya no es obligatorio.
Por mi parte, y en mi humilde
opinión, una ley que no sirve para nada. Si es imposible homologar un SRI de
forma universal para un autobús, si la mayoría no tienen cinturones, si los que
tienen son de dos puntos.... es una ley redactada para nada.
Los transportistas
Muchas compañías de autobús me
vienen me vienen solicitando información por la Kidy Bus, bien por que de forma
proactiva y preventiva quieren ofrecer seguridad a los menores, o por la
presión de los padres y las madres, o porque han tenido ya algún susto y algún
niño ha terminado con una brecha o peores consecuencias.
Les explico con todo lujo de
detalles el producto, todas las normativas que cumple, los premios, la
seguridad que ofrece, pero que no está homologado por que ES IMPOSIBLE. Ahí ya
suelen caer la mayoría, pero muchos otros prefieren poner algo que saben que
ofrece seguridad a no llevar nada o algo no preparado para ofrecer seguridad.
Pero si es cierto que muchos
optan sólo por el que “hasta que no me multen por no llevarlo yo no lo pongo”.
Lamentable.
La administración
La mayoría de las
administraciones locales o regionales muestran un alto interés por este tema.
Es una demanda social enorme, y ellos se deben a la sociedad.
Muchas han hecho campañas como la
de subvencionar la compra de cinturones de seguridad, pero han visto que no ha
funcionado, porque la mayoría de butacas de autobús no tiene el sistema de
preinstalación de cinturones y no se les puede poner nada. O subvencionar SRI
homologados para autobuses, pero como no existen, pues imposible.
Todos los años, y suele coincidir
con los primeros meses de curso, vemos en todos los medios como la Guardia
Civil, los mossos, la Ertzaintza, etc realizan Campañas de vigilancia de los
autobuses escolares, donde se vigilará a conciencia la seguridad y su uso. Ah,
no tiene cinturones, vale, cumple la ley. Tiene cinturones de dos puntos, vale,
que todos los lleven puestos (no sirve para nada en un menor, pero queda bonito
en la tele).
Vamos, que preocupación por parte
de la administración existe, pero no tienen nada que ofrecer, porque no existe
nada.
¿posibles soluciones?
Básicamente en mi opinión
existen 4 posibles soluciones:
1.- No llevar a nuestros hijos
en los autobuses. Imposible, sería el caos. Si cada uno de nosotros
lleváramos a nuestros hijos al colegio, además del caos circulatorio de la
ciudad, deberíamos cambiar los horarios de trabajo de toda España- Esta opción
es imposible.
2.- Emplear autobuses sólo
para transporte escolar. Como en Estados Unidos, el típico autobús
amarillo. Y prepararlo para que pueda ir con seguridad para los más pequeños.
Bueno, no suena mal, pero hoy en día es inviable. Si el precio medio de un
transporte escolar al mes ronda entre 80 y 110 € (depende la comunidad, la
demanda y la oferta), con este uso exclusivo para transporte escolar, la media
de coste rondaría los 350 € por niño mes. O se subvenciona o a ver qué economía
familiar puede soportar eso.
3.- Adaptar los autobuses para
que puedan cumplir los requisitos del R44.04. Es decir, endurecer la
reglamentación R80, que soporten choques a 50 km/h, que se quiten las mesillas,
ceniceros y demás, y que vayan con sistemas rápidos y ágiles de fijación de SRI
específicos. Bueno, esto técnicamente hablando es factible. Pero el problema es
que si esto se hiciera hoy, hasta el año 2025 nuestros hijos no viajarían
seguros (bueno, los míos ya podrían ser padres en esa fecha). Así que puede ser
una buena medida, pero a corto plazo no soluciona nada.
4.- Desarrollar una ley de
seguridad a la realidad de los autobuses de hoy. Es decir, no obligar a los
autobuses a cumplir una reglamentación pensada para los vehículos particulares
(R44-04) por que no tienen nada que ver, sino adaptar los SRI a la realidad de
los autobuses actuales ofreciendo total seguridad. Se puede hacer, y de hecho
ya lo está. Sin duda, en mi opinión, esta debería ser la solución de
implementación para hoy, o mejor, para ayer.